El pasado domingo, a las 9 de la mañana, había quedado con el
profesorado de La Escuela Taurina Diputación
de Salamanca, y ocho alumnos
para ir a un tentadero. “Es una ganadería nueva, que sale muy bueno y le tienen
puesta mucha ilusión al proyecto. Toros
de La Caravana se llama, y es de Rubén
Blanco.”
Pues comenzamos el viaje, las dos furgonetas de La Escuela y
un servidor siguiéndolas con el coche. Nada más pasar Sando de Santa María, a mano derecha, sale el camino de “Toros de La Caravana”, curioso nombre
pensé al ver el letrero, y nada más llegar a la plaza de tientas, hecha con
chapa, salí de mi duda, al ver una caravana debajo de un toldo para estar
fresquita a la sombra. “Por eso es el nombre de la ganadería Ignacio” me dijo Rubén Blanco nada más recibirnos y
saludarnos afectuosamente.
“Todo empieza de la
manera más simple. Siempre he tenido ganado bravo, para fiestas con amigos,
para los aficionados prácticos… en fin, ya sabes. Cuando salía un animal muy
bueno, me daba pena quitarlo y lo dejaba en casa. Al final decidí hacerme con
un lote de vacas bueno y comenzar este proyecto”.
“Es puro Domecq y el
pelaje característico es el burraco en todas sus variedades, porque me gusta y
es lo que fui buscando, y una vaca colorada que se me encapricho nada más que
la vi, y cuando la hemos toreado en casa, salió extraordinaria. Estas vacas se
las he comprado, vamos, tengo distintas líneas, Valdeguareña, Carmen Valiente,
Cerrolongo, Laura Velasco y El Picón, de estas ganaderías son las vacas, qué
entre todas, las añojas y las eralas, tengo casi ochenta animales. A parte
tengo un semental muy bueno de Ignacio López Chaves”.
“Es mi ilusión y por lo
que voy a luchar, también te digo una cosa, no me voy a volver loco. De momento
tengo los cimientos para trabajar, y poco a poco ir sacando animales para
lidiar, bien sea para la escuela o para algún "festivalillo. Pero poco a poco”.
“Busco un animal con calidad para el torero y con trasmisión para el
espectáculo, y el pelaje burraco, que me gusta mucho y da mucha personalidad a la
ganadería”.
Pues puedo dar fe que calidad en las embestidas la tienen.
Tentó seis vacas de pelo burraco, para ocho alumnos de La Escuela (Antonio, Noé, Guillermo, José Carlos, Víctor, Hugo, Fernando y Jaime) que, bajo la atenta mirada, los consejos precisos e
indicaciones oportunas de José Ignacio Sánchez,
José Ramón Martin y Javier Castaño, disfrutaron del toreo
en una mañana más que calurosa.
Da gusto ver como la ilusión de un joven ganadero, con el
embrión de su ganadería en pleno comienzo, disfruta de los chicos de la
escuela, y como no, de las embestidas de sus animales, que son las que
cualquier buen aficionado sueña, para poder crear una obra de arte. Rubén,
muchas gracias por el trato y por tu proyecto. Prometo volver.
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