Desde que se anunció que Javier Castaño, había aprobado las
oposiciones de La Diputación Provincial de Salamanca, para ejercer de profesor
en La Escuela Taurina de dicha institución, no he parado, hasta poder tomarme
un café con él y charlar de su nueva faceta dentro del toreo.
Sobre las 17:15 estaba esperándolo en la cafetería La Fresa,
y no voy a negarlo, con cierto cosquilleo en la barriga, porque aparte de la
amistad que nos une desde hace muchos años, el respeto al torero y al hombre
superan con creces la amistad que nos une.
Puntual como si de una corrida de toros se tratara, cruzó
Javier el umbral de la puerta, con una sonrisa de oreja a oreja, demostrando
desde el primer momento, la felicidad e ilusión que siente en su nuevo cargo.
Un apretón de manos acompañado de un abrazo, y nos acomodamos en una mesa para
charlar tranquilos.
¿Cómo ha pasado este primer invierno sin trastos, sin
nerviosismos, sin presiones, sin ansiedades…?
Pues la verdad que
bien. Me preocupaba mucho la salida del toro, a ver cómo era capaz de
asimilarlo… pero la verdad que bien. Llevaba tiempo ya preparándome para ello,
porque date cuenta que son treinta años dedicado al mundo del toro, y bueno, el
momento de decidir que lo dejas, es como asomarte a un precipicio, y si no
tienes nada pensado que te distraiga la mente, lo puedes pasar mal.
Afortunadamente, lo prepare y la verdad que lo estoy llevando bastante bien.
¿Qué tal cambiar los trastos por los libros? Porque ha tenido
que estudiar verdad.
Bueno date cuenta que
ha sido un poco seguir con la inercia, ya que, desde la pandemia para acá, yo
no he dejado de hacer cosas, de estudiar y de prepararme para el futuro. Al
final dices; es un cumulo de circunstancias que no las tenía planeadas, y al
final me ha beneficiado, porque si no hubiera estudiado desde hace tiempo y me
hubiera preparado, tampoco me podía haber presentado a esto. Fue algo que fui
decidiendo, y al final me ha venido muy bien.
¿En que han consistido las pruebas de acceso a La Diputación?
Bueno, pues hemos
tenido tres exámenes, uno de ellos tipo tex, una parte específica y una parte
común de una oposición normal. Otro examen de desarrollar solamente de la parte
específica, y para finalizar otro examen más práctico. Y bueno al final no deja
de ser una oposición que tienes que preparártela a conciencia y con
responsabilidad. Pero bueno, la he preparado con toda la ilusión del mundo,
porque sabía que era lo que más ilusión me podía hacer en este momento,
afortunadamente lo he conseguido, y ya estoy ahí, donde quería estar.
Seguro que recordará como si fuera hoy mismo, el día que
entró en La Escuela Taurina de Salamanca; ¿Qué sensaciones no se olvidan?
Me acuerdo
perfectamente y yo creo que ese día no se me va a olvidar jamás. Tengo grabado
un cartel que había en La Escuela, que Juan José nos reunió a todos allí y nos
lo estuvo leyendo, de hecho, creo que ese cartel sigue en La Escuela… Recuerdo
perfectamente el primer día que entre por la puerta, allí en La Calle Vergara,
en un edificio de tres plantas, recuerdo la colocación de las toras, el ruido
que hacían algunos chicos que ya estaban allí haciéndose un toro… y aquello
todo me impacto. Los momentos de ese día fueron todo impactantes para mí, yo
llegaba de un pueblo de León sin tradición taurina, y de repente te adentras en
un mundo que no conoces, nada más que por las conversaciones con mi padre, y
todo lo que sucede te impacta.
¿Con que se queda del equipo docente que estaba en La escuela
cuando entró?
Pues yo creo que no
pude tener mejores profesores ni mejores maestros que los que tuve. No hay un
solo día que no me acuerde de alguna conversación, algún consejo, alguna
puntualización, alguna vivencia tanto con Juan José como con Flores Blázquez.
Son de las personas más importantes que han pasado por mi carrera. Ahora no
puedo dejar de pensar en ellos, y lástima que el maestro Juan José ya no esté
con nosotros, pero seguro que al igual de Flores se sentiría orgulloso de verme
de nuevo en La Escuela.
El trato que dispensaban a los alumnos tanto Juan José como
Flores Blázquez en su época, ¿cree que le va a servir ahora como docente?
Yo creo que sí. Yo en
cuanto llegue a La Escuela, me quedo muy claro, que había unos valores que tenías
que llevarlos a raja tabla si querías ser algo en esto. Me di cuenta que nadie
te iba a regalar nada, que todo lo que consiguieras tenía que ser con esfuerzo,
constancia, sacrificio, de la ambición que tuvieras… y todo eso te lo dejaban
muy claro desde el primer día. Flores quizás te hablaba más, Juanjo te hablaba
y sentenciaba, y muchas veces sin decirte nada, te decía mucho. A mí me ha
marcado mucho, te vuelvo a repetir, que no hay un solo día que no me acuerde de
algo relacionado con aquella época.
Son sesenta chicos, creo recordar los que cursan en La
Escuela, y todos quieren ser toreros, pero es algo tan dificilísimo el
conseguirlo… ¿Cómo se le dice a un chico tú no vales?
Bueno… yo creo que
ahora en mi cabeza, en mi mente, no está decirle a un chico tú no puedes ser
torero, porque no soy quien para decirle tu no puedes ser torero. Yo lo que
tengo que inculcarle es que lo intente… lo que sí quiero decirles y que le quede
muy claro, es que la palabra imposible en mi diccionario no está. En mi
diccionario esta la palabra constancia, sacrificio, dedicación, entrega, ambición,
amor propio… todas esas palabras que las tienen que llevar a gala. Ser torero
es difícil; por supuesto. Es imposible; no, no lo es. De hecho, unos lo
consiguen y otros lo pueden conseguir también. Date cuenta, tu cuando entras en
La Escuela ves los sueños de los chavales, que son sueños, no es algo físico y
palpable, pero se siente en el ambiente y lo ves en sus miradas. ¿De qué
depende que se cumplan esos sueños? De ellos mismos, en gran parte. Luego
también estamos nosotros allí para enseñarles la técnica, para prepararlos
físicamente, para enseñarles los conocimientos del toro y de la lidia, para enseñarles
la historia, tradición y cultura de la tauromaquia… y para prepararles
mentalmente para todo lo que pueda venir. Yo creo que tienen que tener una
mentalidad positiva para poder funcionar. Que luego por distintas
circunstancias no pueden funcionar, pues también les vale la formación para la
vida cotidiana, que de hecho a mí personalmente, me han servido mucho los
valores que he adquirido dentro de la escuela y la tauromaquia.
En La Escuela de Tauromaquia se enseña principalmente la
técnica del toreo; después cada uno desarrolla como puede o también se guía.
Principalmente la
técnica, pero luego son muchas cosas las que se enseñan. Cada uno desarrolla
como siente; la personalidad es intocable. De hecho, yo creo que la
personalidad es lo más bonito que tiene un torero. Tu puedes enseñarle la técnica,
pero sin incidir en su personalidad. Tienes que prepararlos físicamente, tienes
que prepararlos mentalmente, pero sin meterte en su personalidad. Una de las
cosas más importantes que hay en el toreo es trasmitir con el público, los
toreros que tienen facilidad, enseguida conectan con el público. Sin embargo,
hay otros que son muy buenos toreros y les cuesta mucho trasmitir al público,
son mas fríos, eso lo da la personalidad también, y eso yo creo que no se debe
de tocar.
¿Cómo sueña su primer día como profesor de La Escuela
Taurina?
Yo la verdad que tengo
una ilusión tremenda por poder empezar, por poderlos conocer a todos. Algunos
ya los he visto, a otros no. Mi labor ahora mismo es irlos conociendo, verlos
en los entrenamientos, verlos en los tentaderos, en las clases prácticas y en
las novilladas, y saber las enseñanzas que requiere cada uno. Date cuenta que
la enseñanza no es la misma para los alumnos que están empezando, que para los
que ya están en una fase de perfeccionamiento que tienes que tener más
exigencia con ellos. Mi ilusión es conocerlos a todos y trabajar con
dedicación, constancia y sobre todo mucha ilusión.
Da gusto ver la cara de Javier Castaño hablando de la nueva
faceta profesional que está a punto de comenzar. Da gusto escucharle hablar de
“su escuela”, porque realmente la siente suya. Da gusto sentir la ilusión que
trasmite desde la primera palabra a la última. Es sin lugar a dudas, una gran
incorporación al equipo docente de La Escuela Taurina Diputación de Salamanca,
por muchos motivos, educación, implicación, capacidad, trayectoria, curriculum… pero lo más importante,
ilusión. A ilusión y entrega no lo va a ganar nadie. El próximo lunes comienza
como maestro en La Escuela Taurina Diputación de Salamanca; casi nada. Mucha
suerte en tu nueva etapa y enhorabuena.





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