miércoles, 10 de junio de 2026

JAVIER CASTAÑO VUELVE A LA ESCUELA

 

Desde que se anunció que Javier Castaño, había aprobado las oposiciones de La Diputación Provincial de Salamanca, para ejercer de profesor en La Escuela Taurina de dicha institución, no he parado, hasta poder tomarme un café con él y charlar de su nueva faceta dentro del toreo.

Sobre las 17:15 estaba esperándolo en la cafetería La Fresa, y no voy a negarlo, con cierto cosquilleo en la barriga, porque aparte de la amistad que nos une desde hace muchos años, el respeto al torero y al hombre superan con creces la amistad que nos une.

Puntual como si de una corrida de toros se tratara, cruzó Javier el umbral de la puerta, con una sonrisa de oreja a oreja, demostrando desde el primer momento, la felicidad e ilusión que siente en su nuevo cargo. Un apretón de manos acompañado de un abrazo, y nos acomodamos en una mesa para charlar tranquilos.

¿Cómo ha pasado este primer invierno sin trastos, sin nerviosismos, sin presiones, sin ansiedades…?

Pues la verdad que bien. Me preocupaba mucho la salida del toro, a ver cómo era capaz de asimilarlo… pero la verdad que bien. Llevaba tiempo ya preparándome para ello, porque date cuenta que son treinta años dedicado al mundo del toro, y bueno, el momento de decidir que lo dejas, es como asomarte a un precipicio, y si no tienes nada pensado que te distraiga la mente, lo puedes pasar mal. Afortunadamente, lo prepare y la verdad que lo estoy llevando bastante bien.

¿Qué tal cambiar los trastos por los libros? Porque ha tenido que estudiar verdad.

Bueno date cuenta que ha sido un poco seguir con la inercia, ya que, desde la pandemia para acá, yo no he dejado de hacer cosas, de estudiar y de prepararme para el futuro. Al final dices; es un cumulo de circunstancias que no las tenía planeadas, y al final me ha beneficiado, porque si no hubiera estudiado desde hace tiempo y me hubiera preparado, tampoco me podía haber presentado a esto. Fue algo que fui decidiendo, y al final me ha venido muy bien.

¿En que han consistido las pruebas de acceso a La Diputación?

Bueno, pues hemos tenido tres exámenes, uno de ellos tipo tex, una parte específica y una parte común de una oposición normal. Otro examen de desarrollar solamente de la parte específica, y para finalizar otro examen más práctico. Y bueno al final no deja de ser una oposición que tienes que preparártela a conciencia y con responsabilidad. Pero bueno, la he preparado con toda la ilusión del mundo, porque sabía que era lo que más ilusión me podía hacer en este momento, afortunadamente lo he conseguido, y ya estoy ahí, donde quería estar.


Seguro que recordará como si fuera hoy mismo, el día que entró en La Escuela Taurina de Salamanca; ¿Qué sensaciones no se olvidan?

Me acuerdo perfectamente y yo creo que ese día no se me va a olvidar jamás. Tengo grabado un cartel que había en La Escuela, que Juan José nos reunió a todos allí y nos lo estuvo leyendo, de hecho, creo que ese cartel sigue en La Escuela… Recuerdo perfectamente el primer día que entre por la puerta, allí en La Calle Vergara, en un edificio de tres plantas, recuerdo la colocación de las toras, el ruido que hacían algunos chicos que ya estaban allí haciéndose un toro… y aquello todo me impacto. Los momentos de ese día fueron todo impactantes para mí, yo llegaba de un pueblo de León sin tradición taurina, y de repente te adentras en un mundo que no conoces, nada más que por las conversaciones con mi padre, y todo lo que sucede te impacta.

¿Con que se queda del equipo docente que estaba en La escuela cuando entró?

Pues yo creo que no pude tener mejores profesores ni mejores maestros que los que tuve. No hay un solo día que no me acuerde de alguna conversación, algún consejo, alguna puntualización, alguna vivencia tanto con Juan José como con Flores Blázquez. Son de las personas más importantes que han pasado por mi carrera. Ahora no puedo dejar de pensar en ellos, y lástima que el maestro Juan José ya no esté con nosotros, pero seguro que al igual de Flores se sentiría orgulloso de verme de nuevo en La Escuela.

El trato que dispensaban a los alumnos tanto Juan José como Flores Blázquez en su época, ¿cree que le va a servir ahora como docente?



Yo creo que sí. Yo en cuanto llegue a La Escuela, me quedo muy claro, que había unos valores que tenías que llevarlos a raja tabla si querías ser algo en esto. Me di cuenta que nadie te iba a regalar nada, que todo lo que consiguieras tenía que ser con esfuerzo, constancia, sacrificio, de la ambición que tuvieras… y todo eso te lo dejaban muy claro desde el primer día. Flores quizás te hablaba más, Juanjo te hablaba y sentenciaba, y muchas veces sin decirte nada, te decía mucho. A mí me ha marcado mucho, te vuelvo a repetir, que no hay un solo día que no me acuerde de algo relacionado con aquella época.

Son sesenta chicos, creo recordar los que cursan en La Escuela, y todos quieren ser toreros, pero es algo tan dificilísimo el conseguirlo… ¿Cómo se le dice a un chico tú no vales?

Bueno… yo creo que ahora en mi cabeza, en mi mente, no está decirle a un chico tú no puedes ser torero, porque no soy quien para decirle tu no puedes ser torero. Yo lo que tengo que inculcarle es que lo intente… lo que sí quiero decirles y que le quede muy claro, es que la palabra imposible en mi diccionario no está. En mi diccionario esta la palabra constancia, sacrificio, dedicación, entrega, ambición, amor propio… todas esas palabras que las tienen que llevar a gala. Ser torero es difícil; por supuesto. Es imposible; no, no lo es. De hecho, unos lo consiguen y otros lo pueden conseguir también. Date cuenta, tu cuando entras en La Escuela ves los sueños de los chavales, que son sueños, no es algo físico y palpable, pero se siente en el ambiente y lo ves en sus miradas. ¿De qué depende que se cumplan esos sueños? De ellos mismos, en gran parte. Luego también estamos nosotros allí para enseñarles la técnica, para prepararlos físicamente, para enseñarles los conocimientos del toro y de la lidia, para enseñarles la historia, tradición y cultura de la tauromaquia… y para prepararles mentalmente para todo lo que pueda venir. Yo creo que tienen que tener una mentalidad positiva para poder funcionar. Que luego por distintas circunstancias no pueden funcionar, pues también les vale la formación para la vida cotidiana, que de hecho a mí personalmente, me han servido mucho los valores que he adquirido dentro de la escuela y la tauromaquia.

En La Escuela de Tauromaquia se enseña principalmente la técnica del toreo; después cada uno desarrolla como puede o también se guía.

Principalmente la técnica, pero luego son muchas cosas las que se enseñan. Cada uno desarrolla como siente; la personalidad es intocable. De hecho, yo creo que la personalidad es lo más bonito que tiene un torero. Tu puedes enseñarle la técnica, pero sin incidir en su personalidad. Tienes que prepararlos físicamente, tienes que prepararlos mentalmente, pero sin meterte en su personalidad. Una de las cosas más importantes que hay en el toreo es trasmitir con el público, los toreros que tienen facilidad, enseguida conectan con el público. Sin embargo, hay otros que son muy buenos toreros y les cuesta mucho trasmitir al público, son mas fríos, eso lo da la personalidad también, y eso yo creo que no se debe de tocar.

¿Cómo sueña su primer día como profesor de La Escuela Taurina?

Yo la verdad que tengo una ilusión tremenda por poder empezar, por poderlos conocer a todos. Algunos ya los he visto, a otros no. Mi labor ahora mismo es irlos conociendo, verlos en los entrenamientos, verlos en los tentaderos, en las clases prácticas y en las novilladas, y saber las enseñanzas que requiere cada uno. Date cuenta que la enseñanza no es la misma para los alumnos que están empezando, que para los que ya están en una fase de perfeccionamiento que tienes que tener más exigencia con ellos. Mi ilusión es conocerlos a todos y trabajar con dedicación, constancia y sobre todo mucha ilusión.

Da gusto ver la cara de Javier Castaño hablando de la nueva faceta profesional que está a punto de comenzar. Da gusto escucharle hablar de “su escuela”, porque realmente la siente suya. Da gusto sentir la ilusión que trasmite desde la primera palabra a la última. Es sin lugar a dudas, una gran incorporación al equipo docente de La Escuela Taurina Diputación de Salamanca, por muchos motivos, educación, implicación, capacidad, trayectoria, curriculum… pero lo más importante, ilusión. A ilusión y entrega no lo va a ganar nadie. El próximo lunes comienza como maestro en La Escuela Taurina Diputación de Salamanca; casi nada. Mucha suerte en tu nueva etapa y enhorabuena.




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