domingo, 15 de febrero de 2026

EL VIENTO MARCÓ EL PRIMER FESTIVAL DEL CARNAVAL

 

Después de varias semanas pasados por agua, la climatología cambió con la llegada del Carnaval del toro, tornando el agua en frio y viento, que en muchas ocasiones, molesto y mucho, la actuación de los toreros.


 Plaza Mayor de Ciudad Rodrigo convertida como cada año en plaza d toros. Lleno aparente en “los tablaos” con tarde despejada, fría y ventosa. Novillos de la ganadería de Talavante, de desigual presentación y juego, y un eral de El Pilar lidiado en Clase Práctica.

Diego Urdiales: oreja.

Alejandro Talavante: ovación con saludos.

Pablo Aguado: oreja.

“El Mene”: oreja.

Moisés Fraile: silencio.

Urdiales logró sacar agua de un pozo muy complicado, en el que se juntaron la brusquedad del animal y la violencia dl viento, que fue cuando más molesto y con mayor violencia. Así y todo, consintió las acometidas del viento y la irregular embestida del novillo, enjaretando muletazos de gran belleza y trasmisión.

Alejandro Talavante realizó un trasteo largo, de más a menos, llegando a pasar desapercibido por los aficionados que llenaban los Tablaos.

Pablo Aguado trajo la sevillanía torera al ruedo mirobrigense. Realizo un trasteo medido, sentido y con gran gusto. Una gran tanda con la mano derecha, en la que derrochó temple, gusto y compás.

 “El Mene” salió del burladero metido en la faena y en la tarde. Se enroscó las embestidas de su novillo con limpieza gusto y valor. Puso verdad y entrega en todo lo que realizo delante de la cara del animal.

Cerró la tarde Moisés Fraile, un jovencísimo alumno de La Escuela Taurina Diputación de Salamanca, lidiando un eral de su casa, ganadería El Pilar con la divisa de Talavante, en clase práctica. Se le intuyen muchas cosas, y muchas buenas, valor, gusto, temple, verdad… pero también una bisoñez exagerada, acorde a su edad y casi nulo rodaje. Recibió un tremendo volteretón, por confundir los terrenos, del que ni siquiera se inmutó, intentando poner verdad y gusto en el trasteo. Intentó estar a la altura, consiguiéndolo solo en algunas ocasiones. Hay que darle tiempo y cocción al guiso, porque se le atisban muchas cosas buenas.











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