jueves, 22 de enero de 2026

MORANTE VUELVE A VIVIR

 

Hace tres meses y diez días, el pasado doce de octubre, en la Monumental Plaza de Toros de Las Ventas, el mundo del toro, del arte y la cultura, quedaron conmocionados por la inesperada y justificada retirada de Morante de La Puebla. Todavía tengo en la retina esa dramática imagen del torero de La Puebla, con el añadido en la mano, despidiéndose de la afición entre lágrimas.



Desde ese mismo momento, el panorama taurino, y por ende la tauromaquia, quedaron de luto. En todos los corrillos de aficionados, de profesionales y de curiosos, se hablaba de lo mismo, con la incredulidad de lo acontecido, en la plaza de toros de Las Ventas. Nadie se podía imaginar, (o si) que el genio de La Puebla del Rio, dejaría de embriagarnos con su arte, su expresión, su rica tauromaquia, su capacidad, su entrega, su compromiso, su sorpresa, su enigma… pero así fue. Yo en el fondo me alegré, lo entendí y hasta lo agradecí. José Antonio tenía que tratarse su enfermedad alejado del foco mediático, alejado de su profesión y alejado de todo. Necesitaba descansar, centrarse y poner en orden su cabeza. Ser el centro de todo, mandar en el toreo, tener una legión de incondicionales, toda la juventud marcando su son, y todo el toreo pendiente de él, no era lo más adecuado para tratar su enfermedad.

Han pasado tres meses y diez días, y José Antonio, necesita a Morante de La Puebla para vivir. Necesita expresar toda su genialidad delante de la cara de los toros, necesita iluminar las tinieblas, necesita ahondar en su tauromaquia, necesita exponer sus sentimientos, necesita poner su alma al servicio del toreo, del toreo grande.

Ahora se le critica, “que, si se fue para que vuelve”, “que si tal y pascual” … que sí, que todo lo que queráis, que todas las opiniones son válidas y respetables. Pero yo soy de la idea, que lo grande, lo irrepetible, lo bohemio, lo romántico, lo artístico, lo puro, cadencioso, estimulante, sorprendente, magnifico… no hay que ponerle trabas, ni puertas, ni rencores… hay que dejar “Al Genio” libre, que exprese, que nos estremezca y nos lleve al éxtasis con su tauromaquia, que nos llene el alma con su cadencia y su compás.

Que haga lo que le de la real gana. Hoy yo estoy feliz por la vuelta a los ruedos del genio de la Puebla del Rio. Bienvenido. 

 


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