Siempre se ha dicho que la entrega, capacidad, sacrificio,
constancia, trabajo, pasión, compañerismo… se demuestran, o se enseñan en su
mejor versión, cuando las cosas vienen mal dadas.
Seguir caminando cuando en ese camino, solo encuentras
piedras y obstáculos, es difícil, pero no imposible, y la meta siempre es más
gratificante cuando hay esfuerzo.
Esto mismo ha demostrado la Escuela Taurina Diputación de
Salamanca desde el invierno pasado, cuando todo eran contratiempos, palos
en las ruedas, zancadillas, denuncias y un sinfín de desacreditaciones, con el
único objetivo de hundirla, cerrarla o simplemente emponzoñarla.
Pues bien, para todos aquellos que atacaron, intentaron
ensuciar a la institución, desacreditar al equipo docente, malmeter contra todo
aquello relacionado con la escuela taurina, que sepan, que lo único que han
conseguido ha sido todo lo contrario, la han hecho más fuerte, y que los pasos
que están dando, sean más firmes y contundentes.
La Escuela Taurina Diputación
de Salamanca ha crecido, como institución y en el número de logros
conseguidos. Su equipo docente, José
Ignacio Sánchez como director, José Ramón
Martín y Javier Castaño como
maestros, han crecido en sus funciones, se han involucrado al cien por cien en
el proyecto de enseñar esta “sagrada” profesión a todos sus alumnos.
El número de festejos en los que han actuado alumnos de La
Escuela, ha crecido, y los éxitos se cuentan por festejos. En todos los que han
actuado, se han contabilizado puertas grandes, corte de orejas y rabos, y la
satisfacción de verlos crecer en la profesión.
Muchos fueron los que pusieron su grito en el cielo atacando
la historia y entrega de La Escuela
Taurina Diputación de Salamanca.
Muchos fueron, también, los que disfrutaban con el devenir de denuncias
inculpatorias hacia la institución y hacia el equipo docente. Ahora, que el año
ha sido magistral, que pese a las zancadillas han seguido caminando, que las
resoluciones judiciales han sido exculpatorias… ahora, lo único que les queda
es guardar la ropa y ponerla a secar, y los más valientes reconocer su error y
pedir disculpas.
Y al resto, que somos la mayoría, nos queda disfrutar de La Escuela Taurina Diputación de Salamanca,
de su esfuerzo, entrega, dedicación, constancia, compañerismo, pasión y
trabajo, por sacar nuevos valores a la tauromaquia.




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